En 2013, Eugene Fama recibió el Premio Nobel de Ciencias Económicas por su trabajo sobre la Hipótesis de los Mercados Eficientes (EMH). Su tesis: los precios de los activos financieros reflejan toda la información disponible, haciendo imposible batir al mercado de forma consistente sin asumir más riesgo.
Fama compartió el galardón con Robert Shiller, quien argumenta que los precios pueden desviarse de los fundamentos por razones psicológicas. Esta dualidad—entre eficiencia racional y comportamiento humano—define gran parte del debate moderno en finanzas.
¿Qué implica la EMH para los inversores?
- Inversión pasiva: Si los mercados son eficientes, los fondos indexados deberían superar a la gestión activa en promedio, gracias a sus menores costes y rotación.
- Aleatoriedad de precios: Las estrategias de stock picking o market timing tendrían éxito solo por azar, no por habilidad.
- Valoración como arte incierto: Si el precio ya incorpora toda la información, el análisis fundamental pierde poder predictivo.
Pero entonces… ¿por qué existe el Factor Momentum?
El paper de Gupta y Kelly (2019) desafía la visión estática de la EMH. Demuestra que los factores de inversión (como value, quality, size, low volatility) también exhiben momentum: si un factor ha tenido buen rendimiento recientemente, es probable que lo siga teniendo a corto plazo.
Esto sugiere que:
- Hay ineficiencias temporales que pueden ser explotadas con modelos cuantitativos.
- La inversión activa no está muerta, siempre que se base en lógica estadística robusta y control de costes.
- Los factores no son entidades fijas, sino dinámicas, sensibles al entorno macroeconómico y al comportamiento del mercado.
¿Qué filosofía emerge de esta tensión?
No se trata de elegir entre eficiencia o oportunidad. Se trata de reconocer que:
La eficiencia es el punto de partida, no el destino.
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